31 mar. 2009

Y todo va a ir bien. Contigo

"Cuando ya no supiéramos de qué hablar, nos acurrucaríamos en un rincón a dormir abrazados", y todo iría siempre bien, porque siempre estaríamos juntos. Tú me acariciarías el pelo mientras pensamos en qué contarnos, porque ya lo sabemos todo el uno del otro. Y entonces yo me inventaría que desde la ventana de la sala de café de la segunda planta del edificio donde limpio se puede ver el mar, y que si abres las ventanas y aspiras fuerte incluso huele a playa. Y después planearíamos que el próximo fin de semana iremos a dar un paseo por la orilla del mar. Y así, imaginando días felices, seríamos capaces de pasar otro día más. Y tu preocupación porque no encuentras trabajo se pasaría cada vez que yo te abrazara, y mi cansancio y mis manos secas por estar todo el día limpiando se pasarán con tu sonrisa. Y cuando ya no supiéramos cómo alegrarnos el uno al otro solamente tendríamos que mirarnos, y pensar en todo lo que hemos pasado, y en todo lo que queremos hacer cuando nos vaya mejor. Y por las noches te acostarías a mi lado, y me pedirías que te leyera en alto algún trozo del libro que esté leyendo en ese momento mientras apoyas la cabeza sobre mi barriga, olvidándote por un momento que lo que está allí es un problema más. Y mientras me retiras el pijama y me besas la tripa hablas de que seguro que es niño, y que todos los domingos te levantarás tú cuando llore y me traerás el desayuno a la cama. Y entonces te ríes, y piensas que mañana seguro que encuentras trabajo. Y dices que dentro de poco podré dejar de trabajar hasta tan tarde y tendremos más tiempo para los dos. Y tendremos más cosas bonitas y alegres de las que hablar, sin tener que imaginarlas. Y me dices que dentro de un tiempo no tendré que seguir fregando oficinas y podré acabar la tesis a la que tanto tiempo he dedicado, y que veré el mar desde la ventana de la habitación de la casa que nos encantaría tener, con el niño que ya viene de camino, y contigo. Sobre todo contigo.

22 mar. 2009

El invierno te trae a mi

"El invierno trae el gris de un cielo húmedo y una ciudad hastiada". Y, sin embargo, tú eras capaz de iluminarlo todo con tu mirada y hacer que sea mi época preferida del año. Sobre todo, porque me habla de ti y me trae tus recuerdos. Me trae tu olor cuando salías de la ducha; me trae tu voz y la mantiene a mi lado mientras pasan los días; me trae la negrura de tu pelo, y las caricias de tu barba; me trae tu sonrisa y me hace poner buena cara a la lluvia; y tus abrazos, que me ayudan a soportar el frío; me trae tu atención, que acompaña a cada uno de mis movimientos; y tu calma, que hace que todos los problemas desaparezcan; me trae tus manos en los bolsillos traseros de mi pantalón, para sentirte cerca y no tener miedo a nada; me trae el hueco de tu cuello, para poder acomodarme en él y respirar de ti cada vez que me haga falta; me trae tu mirada, cálida, cómplice, sincera, para darme tranquilidad y hacerme sentir bien; y me trae tu cuerpo, que me proporciona un montón de calor.
El invierno es la época del año que más me duele, porque siempre te trae a mi. Y porque para mi, el gris del cielo sólo cesa cuando me acompaña tu sonrisa.