10 may. 2009

Mi terapia siempre serás tú

No se cómo llegó, pero tu nombre estaba ahí, dando vueltas en mi cabeza.Ya llevábamos diez días de lo que habíamos acordado llamar "terapia", y de repente vi la solución. Desde el primer momento nos dijeron que ellos no podían ayudarnos más que a saber mirar dentro de nosotros, a descubrir por qué habíamos decidido tomar ese camino en vez de volver a casa y dar todo por concluido.Para algunos la razón era algo que les había pasado, para otros no volver a su vida, para otros un futuro lejos de aquí... Para mi eras tú, porque tú eras mi persona. Y yo sola no me habría dado cuenta de esto nunca. Para ello necesité venir aquí, y dormir en una celda completamente blanca y solamente con un colchón en el suelo y un montón de folios en los que teníamos que recoger todos nuestros pensamientos. En esa época de mi vida yo ya no pensaba, nada me importaba, había visto demasiadas cosas horribles, y mis hojas estaban llenas de dibujos. También había necesitado de esas personas que pasaban por los pasillos y nos llevaban a las clases. Personas también vestidas completamente de blanco de las que sólo veíamos sus ojos. Pero, sobre todo, había necesitado escuchar las historias de mis compañeros. Luis había venido porque no quería volver a su casa, o más bien a los escombros que quedaron de su casa después de que la incendiara; Marta quería irse lejos, pero aun no estaba preparada para no volver a ver a su hija; Julia quería ser artista, pero había elegido el mal camino, y ahora había perdido la ilusión por la vida; Carlos llevaba meses sin poder dormir, y veía peligro por todas partes... Y yo no sabía por qué no había vuelto a casa y seguía aquí. En un búnquer aislado en un país totalmente destrozado y desierto. Y sedada e incomunicada la mayor parte del día. Hasta que al final tu nombre volvió a mi cabeza, y comprendí que no quería volver por miedo a que tu me hubieras sacado completamente de tu vida. Y porque no tenía fuerzas de volver a aparecer hasta estar mejor, y poder hablar contigo, y salir a dar un paseo, sin tener que mirar a todas partes a ver si nos perseguían. Porque tú eso no lo soportarías.