20 abr. 2009

Y ahora vamos a limpiar tus heridas

- Quizá sea tarde, pero aún tengo la pistola en el bolsillo -dijo Marcos mirando al suelo esperando que su amiga no estuviera enfadada por su retraso.
Susana no contestó. Levantó la camiseta de su amigo y vio todos los moratones y arañazos que tenía en la espalda. Aguantándose las lágrimas cogió la bolsa de globos de agua del segundo cajón de la mesa, apretó fuerte la mano de su amigo, y se lo llevó al jardín.